Damas y caballeros, niños y niñas, tengo el gusto de presentar en sociedad el espectáculo más grande del mundo, por favor luces, redoble de tambores
“Gritando a la primavera”,
O bueno mejor
“Gritando la primavera”
La claque, aplausos por favor, un poco más de energía, señora con más entusiasmo, niño sácate el dedo de la nariz que me estropeas las fotos, a ver los pobres apartármelos de ahí que se están comiendo los cacahuetes de los monos.
Pasen y vean podrán ver las temibles fieras, los simpáticos payasos, los magníficos equilibrios y sí la noche esta falta de emociones podrán ver a la sin par, bella entre las bellas la Princesa Serena, ¡Ohhhhh! Señor con más sentimiento.
Y ahora que me he presentado formalmente daros la bienvenida a todos, espero que no os haya torturado este comienzo, me dirijo a vosotros que aún no existís, a vosotros desconocidos, que disfrutáis unas milésimas de vuestro tiempo gastándolo conmigo y agradecéroslo. No penséis que os recompensaré probablemente este sea un acto inútil de los muchos que se cometen y no creáis que es algo baladí el tiempo tal y como la especie humana lo entiende es algo finito y como tal se acaba. Kaput, jaque, estás muerto, ya no existes.
“Gritando la primavera” es un acto más de los muchos fútiles que puedo cometer, y tiene este nombre, como algo que siempre me ha atrapado, no recuerdo cuando decidí que la primavera era para mí el mejor momento del año pero sí que era niño cuando esperaba este momento, quizás la idea de más horas de luz me inspiraba, probablemente tenga algo que ver con mi egoísmo por nacer en esa época en la que cumplo años y se me hacen regalos. El caso es que para mí la llegada de la primavera tenía ese componente que provocó que esperara ese momento durante todo el año y que hiciera que el verano con los mismos condicionantes de luz fuera una época de dulce declive y que el otoño e invierno una pérdida de tiempo a la espera de la llegada de la primavera y de ahí ese grito a la primavera ese momento diferente que me permita vivir en el máximo de la acción.
Primaveras hay muchas y ninguna se parece a la del otro, por lo que no espero que coincida con la vuestra si es que aún queda alguien ahí para escuchar, quiero expresar aquellas cosas que me llevan a la acción aquello en lo que vivo, aquellos momentos en los que puedo utilizar el verbo sentir y gritar a la primavera en los días tristes para que llegue pronto y todo renazca, gritar a la primavera porque hemos renacido y nadie nos puede dañar, gritar a la primavera y comprender por fin que la vida nos sorprende con más realidad de la que pensamos y que tiene poco que ver con lo que creemos.
La entrada es gratis, no nos hacemos responsables de los objetos perdidos o extraviados, somos pobres en materia y de algo tenemos que vivir… al fin y al cabo la primavera grita.